Vuelta a la Isla Misteriosa

No ha mucho tiempo saliamos mis hijos y yo de ver Troya con un cabreo supino. Aficionados a los mitos griegos, mis hijos los conocen lo suficientemente para darse cuenta de que "Troya" era un engaño. Lo peor, habria de venir, cuando, a propósito de la pelicula, habia personas que jamas habian leido una línea de Homero ni de Graves, ni a los respetuosos poetas del romanticismo, interpretaban de la historia sin pies ni cabeza, destrozando así el mito original. De algún modo, esto molesta. Habrá que analizarlo.
Algunas reflexiones al respecto.Creo que estos efectos que la adaptación al cine, tv, etc.. de clásicos conlleva es algo que no solo me afecta a mi sino a un buen número de personas (reciemente alguine me dijo que no era capaz de leer "El Señor de los Anillos", después de haber visto la pelicula). Curiosamente, la consecuencia que tiene estas adaptaciones no es, con mucha frecuencia, la de estimular la lectura de la obra original (aunque a veces también lo consigue) sino mas bien a inhibirla. En principio, parecería pues, que poner en formato "cine" los grandes clásicos es de algun modo contribuir a su divulgación e interés. Sin embargo, más bien parece al contrario. El que ve la pelicula cree conocer en detalle el clásico y de ahí el desinteres. Finalmente y como subproducto del anterior, el cine llega a hacernos incurrir en el error de que conocemos el clásico y que hasta tenemos cultura, un barniz de cultura con frecuencia minima cuando no descaminada (el cine versiona el clásico, con frecuencia la manipula y malinterpeta al estar libres de derechos de propiedad y por tanto sujeta a todo tipo de desmanes, haciendola inservible. En suma, el cine, los productores, los actores nos engañan y no dan gato por liebre.
El cine es cultura proclama los bardemes. No me cabe la menor duda, como lo contrario. El cine también es un grandisimo vehiculo de incultura, de simulacros, y a veces de arrogancias.
11/07/2005
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