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Teoría del Caos

Teoría del Caos Soy uno de esos a los que algunos, como contrargumento, suelen llamar pesimista, escéptico, negativo o cínico, apelativos que en ningún modo me desagradan. Con frecuencia aquellos, presumen de un talante bien intencionado, dialogante, positivo, optimista, moderado y pacífico que con mi discurso me niegan. A menuno esta postura, acaba por resultar intolerantes con lo desgradable y su discurso se basa en eludir un realidad tan desgraciadamente negativa y desesperanzada. Esta secta de buenistas, tan abundandes hoy en día, creen que desear lo bueno, a base de proclamarlo, es suficiente. Otro día hablaré al detalle del buenismo que no resulta ser tan bueno. Vya por delante que denunciar lo malo, también puede convertirse en un gesto, que para algunos justifica la inacción. Proclamar lo bueno no es suficiente y lo proclamar lo malo, no aporta necesariamente información de interés. Pero, hay otro tipo de optimismo y de pesimismo, que, de acuerdo con la personalidad de cada uno, es un punto de partida del esfuerzo. En mi caso particular, saber que me voy a morir resulta mas estimulante que creer en la vida eterna.

En estos tiempos de caos, resulta que, llevarse la manos a la cabeza y decir ¡vaya mierda!, es una frivolidad o una afán de notoriedad, un querer hacerse notar que diría Unamuno en su prologo a “Vida de Don Quijote y Sancho”. Por eso estamos mal vistos los que andamos por ahí en desesperada busqueda, sacando las cosas de quicio y a los que viven al mas puro estilo protestante, creyendo que solo la gracia de Dios o de las buenas palabras, buenos deseos, buenas intenciones nos salvará. Si nos descuidamos, por denunciar la miseria, acabamos siendo linchados y acusados de pertenecer a los que la provocan. Linchados por pseudopacifistas. Tocate los cojones. Gajes de los activistas.

Y lo cierto, mas que nos pese, el mundo no es un paraiso y siempre hay mas razones para cree que las cosas vayan de mal, a peor...si nadie lo remedia y este ultimo es un detalle, que se le escapa al buenista o al malismo. Es un principio universal, el mismo cogollo de cómo se configura el universo que nada se mueve o para, si no se le empuja o frena: las cosas permanecen en estado o en reposo si nada les saca de ahí o pone remedio y las cosas no flotan, si no que se caen, atraídas por la masa de la tierra. Quizás en otro universo rijan otros principios, otras leyes pero aquí funciona así. Este principio físico, el de la inercia, y esta ley, el de la gravedad, establecen un orden universal y encuentran su traducción o correspondencia en todas la realidades de este universo, y por descontado en el humano. Señores, en el mundo rige el caos incluso sin el hombre o a pesar de él. Y el caos no necesita activistas porque cuenta con la ventaja, de que el mundo está hecho con sus reglas, la inercia y la gravedad.

La oscuridad es mas asequible que la luz, el frío que el calor, el negro que es la ausencia, frente al blanco que es la mezcla. Enfermar es mas fácil que estar sano, morir es mas fácil que vivir, ser desdichado está chupao, tener hambre no requiere destrezas particulares, destruir es mas fácil que construir (salvo que lo que se destruya sea mas destructivo sin destruir, pongamos bombas nucleares o cachivaches químicos biológicos), guerrear es más fácil que pacificar, ignorar es mas fácil que saber. Hay un subconjunto cosas bastante extendidas en el conjunto del universo, que con ningún esfuerzo, pasividad total, se impone regidas por el principio de inercia. Y la inercía favorece el caos, es la ley madre o padre de todas las leyes del universo. Llámalo lado oscuro, diablo, sith o gran hermano. Habita entre nosotros. ¿Pesimista? Será porque algunos creen que no van a morir, que basta vivir, desear vivir.

Así, con semejante ventaja que al caos le da su pasividad, su sin esfuerzo, resulta en este mundo nuestro, podemos ver con estupefacción como un mínimo puñado de suicidas se lleva por delante a dos mil y consiguen que la World Trade Center, se venga abajo en apenas unas horas frente a las horas, días, meses que llevo criar, educar, cuidar, amar a esas personas o levantar semejante edificio. O como un pirómano que no sabe abrocharse los cordones de los zapatos, un perfecto ignorante, es capaz de quemar un bosque que exige siglos de conquista a la estepa con una simple cerilla, o envenenar las aguas con un mínimo vertido. El caos hace que la helada de un solo día, o lluvias torrenciales de tres horas pueda llevarse la cosecha de todo un año, o todo un pueblo, o segar mil muertos. En todo el rige el caos. Un instrumento desafinado echa a perder la sinfonía, un tecla en el ordenador (¿borrar? s) un novela obra maestra, un trago largo un whisky de 20 años. Allá por donde miro, veo el caos prosperando sin grandes esfuerzo ni parafernalias. Un simple mosquito extendiendo la malaria, una mentira destruyendo una confianza de años, un cortocircuito quemando un edificio, una galletita a punto de matar a un presidente. ¿Cómo podemos sorprendernos tanto? Un puñado minoritario de parlamentarios, puede doblegar a un gobierno cuasi mayoritario, pero en cualquier caso a la mayoría. Un puñado de terroristas, con unas pistolas, sin ministros, ni cazas, sin tanques, ni portaeronaves ni macroestructuras, ni campaña de IRPF, consigue sentar en la mesa a un presidente de gobierno, respaldado por veinte millones de personas. Veinte millones frente a cien mil que habría que verlos con una pistola en la mano. Asi de fácil, desde el lado oscuro. Ancho es la sendero de la perdición ja ja!

No nos engañemos. Los bien intencionados, los dialogantes, positivos, optimistas, moderados, tolerantes, pacíficos, somos mayoría, pero ya se ve, que el universo no se rige por mayorías, ni de proclamas, ni de manifiestos, ni ofertas de diálogo. En realidad, el universo no es demócrata, es claramente fascista. Fue la pasividad la llevo a Alemania, a Europa, al mundo a la guerra. Chamberlain, ese hombre dialogante, ¿para quién trabajaba?. Para el miedo, que es el aliado del caos.

Entonces ¿no hay solución? ¡Pero hombre, no te me hundas! El universo es el caos pero si tiene gracia es solo por un bien intencionado big bang y desde entonces en el cielo hay estrellas, minúsculas lucecillas peleando entre tantas tinieblas. Y es aqui, donde buenistas que creen que desearlo fervientemente lo mejor es suficiente, se equivocan. El caos es pasivo, resistente, inercial y el orden activo, avanza y progresa. Por eso, la guerra, la maldad, la muerte, la miseria, el hambre, el dolor, la discriminación, el asesinato, el fascismo, la ignorancia, la mentira, la destrucción, la caída libre, la discordia, ... no necesitan recursos, no se hacen ni precisan esfuerzo, sencillamente se combaten. Se hace la paz, el bien, se da vida, se crea abundancia, se cura, se conoce, se dice la verdad, se crea, volamos, creamos armonia y para eso hace falta muchos recursos, mucho esfuerzo. A ver si además de optimistas somos ingenuos. Hemos de ser la fuerza que venza la inercia, la reacción, el reposo o el movimiento al universo. Y tenemos todo en contra, lo que es bastante pesimista y nada ingenuo.

Pues bien, todo este buenismo de desear fervientemente viéndolas venir, todas esas manifestaciones contra la guerra, el hambre, el terrorismo, la violencia de cualquier índole...tan evidentes, que acaban en el primer bar de Atocha, forman parte del atractivo lado oscuro: el de la pasividad y el de “qué menos que manifestarse”. Si en vez de manifestarnos tanto y con tanto cachondeo, nos quedaramos todos en casita, o paseando nuestros niños por la calle, telefonos móviles apagados, televisiones apagados, cines fuera, hipermercados cerrados, coches en garage, luces pagadas, sin walkmans, sin piscinas, ni aire acondicionados, dispuestos a pasar hambre, calor, dolor, sed y oscuridad en una huelga general de duración indefinida sin precedentes, por todo el mundo rico (los pobres ya tiene bastante), vamos un big bang a nivel plantetario, quizás esta civilización podría tomarse por tal, y los humanos, por humanos, que es mejor garantía que la de los derechos y las declaraciones. Una huelga general para cambiar la faz de la tierra, para un global reconocimiento de nuestra humanidad. Una revolución para que cuando volvieramos a nuestros puestos de trabajo, no hubiera que aclararle a nadie (ja ja...iba a decir a algún hijo puta), que no estamos aquí para que tu te forres, nos envenenes, nos explotes y no vendas tus mierdas. Aqui cabemos todos, respiramos todos, comemos todos, vivimos todos, por cojones, sin diplomacias.

Sin embargo,..hay mucho miedo, el gran aliado da Darth Sirius.¿Cómo podríamos vivir una semanita o dos o tres sin aire acondicionado? Le he estado dando vueltas y creo que vamos a tener que prescindir definitivamente del aire acondicionado, del lavavajillas y del bmw.

Quizas me diga alguno de esos: Eh tú cachondo! Nos quieres llevar al comunismo de la Unión soviética donde todos pobres. A lo que yo responderé: ostias! ¿no eras tú de izquierdas?

En fin, le digo a mi hijos, hace falta activistas, pesimistas esperanzados y optimistas sagaces. Gente en suma que cree en el Principio de Inercia a pie juntillas y pone en ella toda sus esperanzas y esfuerzos.

Como muchas artes marciales, el arte de la lucha consiste en aprovechar el peso y la fuerza del enemigo, en nuestro provecho. Que ese puñetazo que nos lance, acabe en su cara.

Agur.
13/06/2005
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