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nunatak

Espejísmo

Espejísmo Se me hace larga la tarde y la noche. Y voy pensando, mientras me plancho una camisa o dos, preparo el equipaje minimo, que me gustaria preparar el equipaje para un viaje mas largo, mas distante. El viaje definitivo que me ha de hacer recorrer el mundo, los mares y los desiertos, las selvas y las islas, las sierras, los pantanos, los riscos, los tomillares. Un viaje para despertar con otros sonidos, quizas de vendedores ambulantes, o de pajaros o de monos, quizás el rugido de un león.

Quizás despertarme con una gran nevada, cubriendo un bosque silencioso y ancestral. Escuchar el viento que sopla por lo cañones, o el ruido del agua bajo una cubierta de hielo. Oyelo, el silencio de la nevada.Y cómo esa fotografía donde los pasos son mios, mirar al sol de cara, mezclar el frio con la calidez mágica de los rayos del sol. Andar y andar, mirar el horizonte, siempre lejano, adivinar vaguadas o collados, descubrir un ave que se eleva. Oler el pino que dormita bajo una capa blanca de mago, oler las maderas, los musgos sobre las piedras, contemplar los mechones de liquenes que crecen en las cortezas, descubrir de pronto, una bola de muérdago sobre mi cabeza y besar al aire, al hada de los tiempos. Andar y andar. Escucharme respirar, hablarme o canturrear. Jugar con el vaho de mi boca. Cerrar los ojos y respirar. Coger la nieve y mirarla hasta no poder aguantar.

Me gustaría preparar un mapa imposible, el mapa vital de mis sueños, que son como un mapa antiguo, escrito en lenguas extrañas. Ponerle nombre a los caminos, a las colinas, a los pasos, a las ciudades. Isla Ballena, Eok, La Ciudad de las Torres, Surka, Lachsalam o la ciudad sobre el lago salado, Groa, el valle gemelo...Descubrir un jardín absurdo en una casa de labranza, hablar con un extraño, beber la leche en una granja, o acercarme de mañana, al fogón de pucheros de una cocina inmensa y rustica.

Y si recalara en una ciudad, que fuera una ciudad invisible, con nombre de mujer. Pasear por las calles, contemplar las ventanas y mirar de reojillo, en cada una de ellas, la vida trascurriendo. Aquí un niño asomado, allí una vieja desdentada, mas allá dos jóvenes que se abrazan. Entrar en un mercado ruidoso y oloroso, como el mercado palestino de la ciudadela de Jerusalen. Oler las especies, imaginar los sabores de los dulces. Hablar con un viajante, de la luna o Petra.

Luego subir a la montaña hasta que me diera vertigo mirar al valle. Sentir alli el tiempo detenido, hablarle cara cara al cielo. Encontrar un hombre, al que no entiendo nada y que no para de reirse. Entrar en un monasterio donde el tiempo se ha detenido y entender el significado de los sueños en una imagen pintado en una boveda. Bajar con un cayado y despedirme de un monje vestido de rojo y naranja.

Andar y andar, y si fuera en la selva, verme cubierto de helechos, árboles desconocidos mientras bajo la hojarasca palpita la vida. Andar y andar, descubrir una flor de color imposible, en un rincón, colgando de una liana. O una mariposa gigante, que transcurre ajena entre los encajes de las ramas. Compartir con las aves y los willies, una lluvia tropical. Ver como chorrrean de agua, en cascadas, de hojas inmensas, prehistoricas.

Y si fuera una isla, conocer palmo a palmo la playa y los cocoteros, hacer senderos en el interior de la isla, hacerme amigo de los tulis, o los pipakis, nombres habré inventado para dar nombre a animales. Irme al mediodia, a una cascada que corre en el interior, donde el agua es fria y cristalina. Tropezarme con tortugas o ver al atardecer, miles de tortugas pequeñas arrojarse a un mar bravio, abandonado el cascaron en la playa. Ver defines a los lejos o ballenas, creer que me han saludado. Subir al punto mas alto de la isla y ver que el mundo es la línea imaginaria de un circulo inmenso. Condtruirme una casa, beber leche de coco, pescar junto al arrecife. La espalda permanentemente llena de arena. Ver cangrejos salir de los peñascos o escuchar la lluvia golpeando las hojas en la estación de la lluvias. Este verano construirme una balsa con cuatro arboles, y ver la isla empequeñeciendose en la distancia, sentir nostalgia, levantar la mano y decirla adios. Llamarla pretenciosamente mi isla. Luego soñar que camino por sus senderos, que me baño en su cascada y algunas veces, llorar por no verla mas.

Y si fuera un desierto, perderme en las dunas. Recorrer las exiguas cumbres de las dunas y escuchar el sonido de la arena deslizarse. Ver un pequeño escarabajo zambullirse, descubrir una elevación a lo lejos. Andar y andar, las piedras calcinadas y de noche, infinitas estrellas iluminando mi cara. A lo lejos, un pequeño oasis, cuatro palmeras y muchos datiles. Descubrir alli una huerta donde vive un ermitaño, que habla español y conoce Cuenca. Ser el principito en el desierto y pensar en la rosa de los vientos. Al amanecer, descubrir el primer amanecer y que mis manos y mi cuerpo esten naranjas de luz. Al mediodía, sorpenderme una tormenta, cubrirme hasta los ojos con el turbante, que ha de ser negro como de los nómadas, refugiarme en una cueva de piedra. Descubrir una gruta de cristales, la luz se descompone en cientos de arcoiris y un rio imposible la recorre silenciosamente. Seguir el curso de ese rio subterraneo, caer en pozas inmensas, casi ahogarme, caer por trampolines, ascender por chimeneas de agua y luego ver un tunel de luz, un sol que saluda a los lejos. Caminar un camino de piedras ocres, ascender por unas escaleras de lapizuli, y alli, de pie, encontrarla vestida de cálico, vaporosa y sonriendo, con los brazos abiertos. Creer morirme pero vivir alli para siempre, mirando su cara asombrada, bebiendo de sus labios el agua, y no sentir jamas la sed.

Haber viajado por todo su cuerpo para beber de su boca.

¡Todo este viaje para un poco de sexo!
15/06/2005
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1 comentario

Monster Beats -

Yes, you're right. I'm angered.
I think there's a conspiracy out there in the cyber-world against me.
I mean. Seriously!
Oh well.
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