Tiempos oscuros

Al caer la tarde, los hombres corrían a refugiarse a la cueva, al pedrisco. Temblorosos, el clan se disponía en un circulo, cuidándose, de sentir el calor de la espalda o los brazos del compañero. Permanecían en silencio hasta que les vencía el sueño. No había mas luz que la estrellas.
Ahora, en cambio, las luces no nos dejan ver las estrellas
21/06/2005
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